Desarrollo para el bienestar
El desarrollo de una comunidad o sociedad humana debe apuntar a asegurar el bienestar de las personas.
La calidad del ambiente ejerce una influencia no solo en la salud de la gente sino también en su satisfacción con la limpieza y la belleza del espacio en el que viven. Las condiciones de vida adecuadas son particularmente importantes para cumplir las necesidades básicas de la gente. Vivir en condiciones precarias afecta su salud, sus relaciones familiares y sus actividades sociales. El estado de salud de una persona tiene una influencia decisiva tanto en la calidad de su vida como en su longevidad. Aumentar el nivel de educación y capacitación de cualquier persona mejora sus posibilidades de tener una mejor vida. La educación y la capacitación a nivel comunitario llevan a un aumento en los ingresos fiscales, así como a una reducción de la delincuencia y de la necesidad de asistencia social. La gente debe tener una oportunidad de ganar sus ingresos con honestidad, con los que pueden pagar los bienes y servicios que necesitan. Trabajar puede ofrecer esos ingresos. Además, ofrece a las personas la oportunidad de utilizar sus capacidades y aptitudes para lograr sus objetivos y sentirse útiles en la sociedad. El desempleo es uno de los factores con el impacto negativo más fuerte en el bienestar de las personas, con efectos mucho más profundos que la simple pérdida de los ingresos. La calidad del ambiente, las condiciones de vida, la salud, la educación y capacitación, los trabajos e ingresos son factores interconectados que ejercen influencia entre sí.
Las comunidades deben entender que las instituciones estatales, las organizaciones no gubernamentales, las empresas y la población pueden ser actores en el proceso de desarrollo. Y un desarrollo sustentable es aquel que protege el ambiente y los recursos para no afectar de forma negativa las posibilidades de las generaciones futuras.